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lunes, 7 de abril de 2014

Caballos de Carreras

Imaginen, por un momento, que pasan un día en las carreras. Están en el hipódromo, donde sólo están los mejores caballos del mundo. Imaginen que, ustedes, acaban de llegar al hipódromo por primera vez y cogen una guía al lado de las casas de apuestas para no arriesgar su dinero. En dicha guía, el campeón de las últimas décadas, "Il Cavallino" ha sido el dominador de todas las carreras. El siempre favorito, el caballo que todo "jockey" quiere montar. Imaginen que, ustedes, leyendo y escuchando lo que todos dicen, deciden apostar su dinero por él. Invertir en él. Y, al final de una, de otra, y de otra carrera, van viendo como la guía se equivocaba: "Il Cavallino" no es el caballo ganador de la apuesta segura que les vendieron. ¿Y ahora qué? Ustedes perdieron su dinero, "Il Commendatore", su dueño, perdió algo más que su dinero. 

"Il Cavallino" está herido. No importa el jockey, han pasado siempre los mejores por él y ha seguido estando enfermo. No importan los veterinarios que lo traten ni el herrero que lo hierre o yerre al intentar arreglarlo, seguirá estando enfermo, porque así es él. Imprevisible.

A "Il Cavallino" le aqueja un mal endémico, un mal que está en su ADN pura sangre, su mal histórico, que nunca afecta a la que es su seña de identidad, su sello, su marca, y que lo alimenta en cada carrera: Su grande y pesado corazón. "Il Cavallino" es un pura sangre, es la pasión, es el esfuerzo, titánico y casi siempre heroico, en cada carrera, en cada galopada.

Y así es cómo muchos nuevos aficionados a la F1 ven ahora a Ferrari, como un caballo enfermo de pasión y pocas soluciones que permitan ganar y dominar como así nos quieren vender las guías para apostar, de las que metafora el símil hípico del principio.

Ferrari en Fórmula 1 no es sinónimo de éxito. Sería injusto decir que jamás lo fue, porque lo ha sido, pero no ha sido el que más ha triunfado ni el que más ha dominado; simplemente sería correcto decir que no es su tónica dominante. En los 65 años de competición, Ferrari sólo ha logrado ganar con sus pilotos 15 títulos, de nueve "jinetes" diferentes. En 57 años de mundial de constructores, ha sido campeón en 16 ocasiones.

Como se puede ver, el éxito ronda como mucho el 30%. El caballo llega a meta antes que nadie en algo más o menos que 3 carreras de cada 10, siguiendo el símil hípico. ¿Por qué nos asombra que así sea ahora si siempre ha sido así?

La pasión de la que hago referencia anteriormente es la seña de identidad que mueve esta máquina casi siempre roja, el fervor y religión que deja tras de sí es lo que hace que este caballo, sean como sean las condiciones, pelee siempre, enfermo de toda la pasión que los tifosi (entre los que me incluyo) le ponemos cada vez que sale de las casetas, loco a enfilar la primera de las curvas. Es esa pasión la que hace que en 57 años se hayan cosechado sólo 16 títulos, pero también 15 subcampeonatos. Ser Ferrari es lucha, pasión, y muchas veces, muchas, muchas veces, sufrimiento.

Es verdad, Ferrari está herida, está en una crisis que si bien no es la peor, empieza a ser importante. Sólo en dos ocasiones antes Ferrari no tenía una racha superior a 5 años sin un jinete campeón: De 1964 a 1975 (11 años) desde Surtees a Lauda, y de 1979 a 2000 (21 años) desde Scheckter al káiser Schumacher. Y ya son 6 años, Ferrari atraviesa la tercera peor racha de su larga historia en este aspecto. Si nos fijamos en el mejor caballo, son también 5 los años en los que Il Cavallino no se corona como el mejor de los mejores. También es la tercera vez que la Scuderia se pasa un lustro en blanco, ya sucedió de 1964 a 1975 y de 1983 a 1999, 10 y 15 temporadas, respectivamente.

La conclusión es clara: Ferrari está herida, está enferma como otras veces. Comienza a ser una larga y seria enfermedad. Pero pese a ello Ferrari nunca dejará de luchar, porque si hay algo en lo que siempre gana es en su corazón, en su pasión, y en todos los corazones tifosi que apoyan. Los verdaderos tifosi que animan aun cuando el objetivo es simplemente finalizar.

Y volveremos, porque así somos, capaces de lo peor pero también de lo mejor. Nunca sabemos cuando, pero no importa, porque aquí estaremos apoyando la lucha de este rosso sentimiento por muy mal que lo veamos y sepamos que esté. Porque "Ferrari es Ferrari" significa nunca rendirse.

Noisegun

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lunes, 26 de agosto de 2013

Arrasando en F1: El éxito continuo

Hace algunos años, cuando comencé a ver carreras de coches sin dejarme llevar a estados enfervorecidos en lo que a pasión se refiere, y aprendí a disfrutarlas de una manera más racional, un tal Fernando Alonso se jugaba el campeonato del mundo con el ídolo de ídolos, el mejor de todos los tiempos. Era el año 2006.

Recuerdo que por aquel entonces no tenía forma de seguir las prácticas libres y me enteraba de todo cómo mejor podía: En la biblioteca del instituto buscando en internet noticias de medios extranjeros (generalmente ingleses), en los que, entre puyas constantes y peros eternos hacia el fenómeno del momento, empecé a ver un nombre que poco a poco pasó de las esquinas de las noticias a ser la noticia. Sí, yo confieso que me emocioné al ver que un chico tan joven era capaz de subirse a un Fórmula 1 y conseguir todos los mejores tiempos en las sesiones libres en las que participaba. Qué más daba que lo hiciera descargado de gasolina o como fuera. Un chaval que era apenas 4 años mayor que yo... El deseo que siempre tuve y tendré se veía reflejado en ese joven. Sebastian Vettel. Si su misión era dejarse querer y conocer allá por 2006, conmigo lo consiguió subido en el BMW Sauber.
 
Hace algunos años, ya yendo al grano, cuando Fernando Alonso ganó sus 2 mundiales consecutivos y parecía llamado a ser el sustituto de un trono muy grande, del trono más grande de la historia me atrevería a decir, Fernando Alonso sólo nos gustaba a un grupo de fans en España y a un grupo minoritario fuera de su país. El joven asturiano, en plena batalla contra la dupla Ferrari-Schumacher era el pequeño insecto que privaba al alemán de un retiro plácido, después de haber resucitado a una escudería en estado de K.O. desde la muerte de Don Enzo y llevándola a acostumbrarse a saborear mieles de éxito con más facilidad que se desenroscaba el champán en el podio.

Tan sólo 4 años después, tras la cura de humildad que suponía saberse mortal y perdiendo el tricampeonato por sólo 1 punto, y un par de años en el infierno de tener que volver a demostrar que no fue casualidad que destronase al más grande en el tú a tú de 2006, las tornas se invierten. Ahora la dupla que pugna por el éxito es Ferrari-Alonso y el rival, también alemán, el que ahora es el pequeño joven de esta historia, es quien se opone a lo que muchos predijeron: “La reedición de la era dorada de Ferrari”. Nada más lejos de la realidad. La nueva era no es, precisamente, de Ferrari...

Dejando a un lado los duelos entre pilotos, que tanto gustan y que son los que centran nuestra atención, suelen pasar desapercibidos los pequeños detalles, esos que hacen que Ferrari del año 1999 hasta 2004 dispusiera de una época inigualable de éxitos, que McLaren hiciera mundiales de 1988 hasta 1991 en otra liga, o que Red Bull, desde 2009-2010 hasta nuestros días, en 2013, esté dominando a su antojo con puño de hierro (alemán) la Fórmula 1.

Esos pequeños detalles que hicieron grandes eras vienen de gestos o cosas que parecen nimias, como que Ayrton Senna fichase por McLaren aportando los motores Honda bajo el brazo, logrando desde 1988 hasta 1991 ganar el 61% de las carreras (39, casi 4 veces más que Williams, que fue con 11 el 2º equipo que más logró), lograr el 81% de las poles (52, 7 veces más que Williams, que fue el 2º equipo que más logró en ese periodo), subir al podio 79 veces (el 62% de las veces), más del doble que Ferrari, 2º equipo con más en ese mismo periodo. Y además liderando más del 70% de las vueltas disputadas en ese período (2878, por 684 de Williams, que fue el 2º mejor equipo de ese período) y logrando los 4 títulos mundiales de pilotos (3 para Senna y 1 para Prost) y los 4 títulos mundiales de constructores. Negar el talento de Senna y Prost, grandes artífices de esta gesta, es algo que bajo mi punto de vista es tener nula idea de este deporte. Pero no reconocer a Gordon Murray los diseños, al fantástico motor Honda la potencia y a los MP4-4 a MP4-7 el mérito de ser unos verdaderos cochazos, me parece insultar a la memoria de estos pequeños detalles que, enfrascados con los pilotos, tendemos a sobrestimar o subestimar según nos convenga.
 
No tanto como pequeños detalles fueron los que hicieron que Don Enzo brindase allá donde estuviera con ímpetu desbocado los que llevaron a Ferrari a su etapa más gloriosa de la historia. Los grandes proyectos siempre se cimentan desde una buena base, y eso hizo Ferrari en 1996: Contrató al mejor piloto que había en la parrilla y lo juntó al (permítanme ser subjetivo en esto) mejor ingeniero de pista que la F1 ha dado y dará (Ross Brawn), quien también intervenía en el diseño de los monoplazas junto a otro grande, Rory Byrne. Todo esto con una gestión (a veces muy polémica, pero siempre enfocada hacia el éxito) muy organizada al mando de Jean Todt y con el sutil pero decisivo cambio de ruedas de GoodYear a Bridgestone, se lograron cosas tales como ganar el 62% de las carreras (63, el triple que McLaren, que fue el 2º equipo que más logró en ese periodo), lograr el 54% de las poles (53, más del doble de las que logró McLaren, que fue el 2º equipo que más logró en ese periodo), subiendo al podio en 134 ocasiones de las 202 posibles, el 66% de las veces, casi el doble que McLaren, 2º, que acumuló 78 en el mismo periodo. Y además liderando más del 56% de las vueltas posibles en ese periodo (3564, por 1517 de McLaren, que fue el 2º equipo de ese periodo) y logrando 5 títulos de pilotos para Michael Schumacher (que no fueron 6 porque el propio Schumacher se lesionó de gravedad en 1999, impidiéndole completar todas las carreras de la temporada) y los 6 títulos de constructores. Nadie que conozca este deporte le negaría a Michael Schumacher su talento, mundialmente conocido hasta por no seguidores de la F1. Pero sería un error no admitir que Schumacher, sin el apoyo detrás de los grandes diseños de Byrne y Brawn, la habilidad de leer las carreras de Brawn, el tener a Bridgestone casi a exclusividad probando neumáticos y las piezas recién salidas cada día en Fiorano, y la disciplina y saber llevar un equipo como lo llevó Jean Todt, no hubiera logrado ninguno de esos campeonatos. Sería injusto restarle el mérito que merecen cada uno de esos pequeños detalles que, enfrascados con el dominio de Schumacher, a veces nos olvidamos de recordar qué y quiénes eran los que había detrás e hicieron posible esto.

En el caso de Red Bull, los pequeños detalles vienen desde mediados de 2009, donde comenzaron a despuntar con apenas 4 años de existencia y gracias, en su mayoría, al cambio de normativa que tuvo lugar ese año. Sin embargo, como bien sucedió en Ferrari, las cosas hasta que funcionan, suelen llevar un tiempo. Analicemos por qué a partir de 2010, fundamentalmente, Red Bull domina con puño de hierro en F1. El éxito de la escudería austríaca reside en cuatro potentes activos: Un diamante en bruto, pulido, recién llegado al "primer equipo", como era y es Sebastian Vettel; uno de los mejores diseñadores de la historia de la F1 en cuanto a palmarés se refiere, Adrian Newey; una gestión del equipo que prima el ganar por encima de cualquier cosa, a cargo de Christian Horner, y un equipo técnico en la era más tecnológica y menos mecánica de categoría que hace proezas en la primera era de la F1 de diseño virtual sin pruebas. Gracias a esto, tomando desde 2010, ya sin la dominadora Brawn GP que enturbie los datos, hasta Bélgica 2013, tenemos que Red Bull ha ganado el 48% de las carreras (33), casi el doble que McLaren, 2º mejor equipo en este apartado, con 18. Ha logrado el 64% de las poles (44), más del cuádruple que McLaren, 2º mejor equipo en este periodo con 10; Red Bull ha logrado subir al podio en 72 ocasiones, más del 52% de las veces posibles y, además, ha logrado liderar 2258 vueltas (más del 55% de todas las posibles) por sólo 856 del 2º equipo, McLaren. Por supuesto, sin olvidar que ha logrado los 3 títulos de pilotos con Vettel y los 3 títulos de constructores, en un claro camino hacia el 4º en cada disciplina, respectivamente.

Estos dominios se fraguan con el tiempo y no son fruto de 1 año. En todos los momentos de dominio, de una era dominadora, siempre existe una alternativa, siempre hay alguien que en un mundo ultracompetitivo logra ponerte contra las cuerdas. El verdadero dominio es demostrar que hasta cuando son mejores que tú, o hacen las cosas mejor que tú y logran hacértelo pasar mal, eres capaz de vencerlos. Por eso, las duplas Senna-McLaren, Schumacher-Ferrari y Vettel-Red Bull, que tuvieron su máxima rivalidad con Prost-Ferrari, Räikkönen-McLaren o Alonso-Renault, y Alonso-Ferrari, respectivamente, algún día serán recordadas como épocas de leyenda. Leyendas del dominio de una era en este deporte, vistas y sentidas en cada carrera y Gran Premio, y respaldadas por los números después. Senna no hubiera sido tricampeón sin esos verdaderos cohetes, pero McLaren no sería un mito sin Senna. Schumacher no hubiera sido el heptacampeón con un palmarés envidiable que es sin esos grandes coches rojos, pero Ferrari no sería la escudería más laureada, conocida, amada y tan asociada al éxito de la F1 y fuera de ella sin Schumacher. Vettel no hubiera sido el campeón, bicampeón, tricampeón y probablemente tetracampeón más joven de la historia sin los grandes cochazos que ha tenido desde que aterrizó en Red Bull, igual se hubiera quedado en una gran promesa no sabremos jamás si hubiera eclosionado, pero sin Vettel, Red Bull a día de hoy seguiría siendo la escudería de la marca de bebidas que en se atrevió a subir al podio del Gran Premio de Mónaco con una capa de supermán y no una de las mejores escuderías de la historia de la F1 en tan sólo 8 años de vida.

Creo que no descubro nada si digo que Senna, Schumacher y Vettel (al cual tuve el gusto de seguir desde el principio en F1) son grandes pilotos. Pero creo que no muchos han pensado, y, por ende, no han descubierto aún, que de no ser por esos grandísimos coches que han llevado (y a día de hoy, en la era Red Bull, siguen llevando), jamás hubieran llegado a encarrilar años de dominio moral y estadístico. Y quien no quiera verlo, es libre de ver la F1 como quiera, allá él, por supuesto. Pero los números, amigos, nunca mienten.

Noisegun

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lunes, 10 de junio de 2013

Hablemos de Estilo

Hoy, en este pequeño rincón de TontásF1 quiero hacer mi primera aportación estadístico-histórica, por supuesto subjetiva y personal, pero con visos a hacer recapacitar a todo aquel que la lea. Y lo voy a hacer desde un punto de vista crítico y espero que constructivo para todos aquellos que, enganchados ahora a la Fórmula 1, crean creer que conocen, y que sin embargo, aún les falte tanto por aprender como a mí, que siempre estaré aprendiendo cosas. Por supuesto, es mi opinión, y se puede compartir... O no.

Desde la llegada de la Fórmula 1 a la inmensidad de los salones españoles hace más o menos 10 años, hasta ahora, nombres como Fittipaldi o Senna servían para hacer refranes o frases hechas referidas a la velocidad, a la conducción, pero jamás con un trasfondo histórico (dicho más coloquial, hablar con propiedad de ellos) en el cual se conozcan tan bien como se pueda conocer a Maradona o a Pelé en la cultura general en este país. Es cierto, la Fórmula 1 es un deporte mucho más complejo y menos conocido en el mundo que el fútbol, que es deporte mundial. Pero también existen leyendas aquí que pasan desapercibidas, y para todos los que amamos este deporte, que somos sibaritas, son también nombres e historias que merecen ser conocidas para aprender.

Últimamente se habla mucho de Senna, el mito más grande de la F1. No miento si digo que aquí, en España, el 90% de los seguidores de la F1 lo nombrarán si se necesita una comparación (ya sea para ensalzar o menospreciar) con algún piloto actual, en concreto con Fernando Alonso. Por todos es conocido que la narración televisiva en España ha bautizado a Alonso con el sobrenombre "Magic", y esto es así debido a que el piloto español es muy aficionado a la magia y solía sorprender con diversos trucos de magia, allá por sus primeros años en el Circo, a miembros de equipo y periodistas españoles. ¿Por qué decimos entonces que tiene que ver con Senna? Porque a Ayrton Senna se le conocía en las pistas como Magic Senna, por su increíble talento bajo el agua o, simplemente, por cómo conducía. Algo que según dicen los que le pudieron ver en directo, era pura magia.

Como podéis ver, las alusiones hacia el piloto brasileño son hasta sin querer. Pero poco se conoce de su rival, del rival, de la rivalidad más grande de toda la historia de la Fórmula 1 (que me perdonen don Juan Manuel Fangio y don Stirling Moss, pero ya dije que era subjetivo). 

No es otro que Prost. Apodado "El profesor", por su increíble inteligencia y astucia dentro y fuera de la pista, Alain Prost vivió la era de los primeros motores turbo, bestias sobrealimentadas que devoraban el combustible más rápido que se desgastan las ruedas actuales. Él, el más inteligente de aquella parrilla, siempre conseguía llevar el coche a meta (sólo el 20% de sus abandonos son por accidente propio o enganche con otros pilotos) consiguiendo siempre la mejor posición a su alcance, procurando no arriesgar más de lo que podía permitirse. El profesor es tetracampeón del mundo, pero también es cuatro veces subcampeón del mundo.

Con todo esto a dónde quiero llegar, os preguntaréis. A que tanto Ayrton Senna como Alain Prost eran SOBERBIOS campeones del mundo. Eran rápidos a una vuelta como nadie (Senna), constantes y regulares como ninguno (Prost) y ambos tenían ese don de arrasar a la mínima que tuvieran un coche en el que se sintieran cómodos. La rapidez, la aportaban ellos.

Pero tenían estilos muy diferentes...

Mientras que Ayrton siempre deslumbraba en la clasificación, Prost era incontestable en carrera.

Ayrton Senna logró 65 poles en 161 GP disputados (40,37%). Y logró salir en primera línea en 87 Grandes Premios (54'04%). Logró 41 victorias, de las cuales, 29 fueron saliendo desde la pole (es decir, aprovechó un 44% de sus poles). De sus 41 victorias, 34 fueron desde la primera línea (82'93%). Sólo hay 4 pilotos con más de 15 victorias que tengan más victorias saliendo desde primera línea que él en porcentaje: Vettel (93,1%), Fangio (91,6%) y Mansell (83,87%). Tiene además el récord de poles sin victoria, con 36.

Unos datos que comparados con los de Prost, en lo que a clasificación se refiere, son notablemente superiores.

Alain Prost logró 33 poles en 199 GP disputados (16,58%). Y logró salir en primera línea en 86 Grandes Premios (43,02%). Logró 51 victorias, de las cuales, 18 fueron desde la pole (es decir, aprovechó un 55% de sus poles). De sus 51 victorias, 29 fueron desde la primera línea (56,89%). Es el tercer piloto que más victorias ha obtenido saliendo desde primera línea, por detrás de Senna (que tiene 34) y por detrás de Schumacher (que tiene 67). Es el 2º piloto que más victorias tiene sin salir desde primera línea (22), sólo por detrás de Schumacher (24). Prost es 11º en el ránking de poles sin victoria, tiene 15.

Pero si nos fijamos en términos de carrera, tenemos:

Senna: 41 victorias - 65 poles - 87 primeras líneas - 80 podios.
Prost: 51 victorias - 33 poles - 86 primeras líneas - 106 podios.

Para cuantificar cómo es un piloto (si es un piloto de poles o de carreras) para cada uno de los aspectos, vamos a hacer un ratio.

Dividiremos las victorias entre las poles. El piloto más equilibrado será aquel que tenga un número similar de poles que de victorias. Si el ratio es mayor que 1, significa que es un piloto más de carreras. Si es menor que 1, significa que es un piloto más de clasificaciones.

Senna: 41 victorias / 65 poles = 0,631
Prost: 51 victorias / 33 poles = 1,545

Ahora hagamos lo mismo para los pilotos de ahora: Fernando Alonso y Sebastian Vettel (resultados hasta Canadá 2013):

Fernando Alonso ha logrado 22 poles en 204 GP disputados (10'78%). Ha logrado salir en primera línea en 37 Grandes Premios (18'14%). Tiene 32 victorias, de las cuales, 14 fueron saliendo desde la pole (es decir, aprovechó un 64% de sus poles). De sus 32 victorias, 18 fueron desde la primera línea (56'25%) y 14 no. Sólo hay 3 pilotos con más de 15 victorias totales que tengan más victorias sin salir desde la primera línea: Schumacher (24), Prost (22) y Piquet (16) . No ha materializado en victoria 8 poles (36,3%). Sólo Fittipaldi (33'3%), Brooks (33'3%), Scheckter (33%) y Ascari (35'71%) le superan con el porcentaje más bajo de poles desaprovechadas, siendo él el que acumula más de esos 4.

Que comparado con Sebastian...

Sebastian Vettel ha logrado 39 poles en 108 GP disputados (36'11%). Ha logrado salir en primera línea en 53 Grandes Premios (49'07%). Ha logrado 29 victorias, de las cuales, 21 fueron saliendo desde la pole (es decir, aprovechó un 53% de sus poles). De sus 29 victorias, 27 fueron desde la primera línea (93,11%). En pilotos con más de 15 victorias totales, nadie tiene más porcentaje de victorias desde primera línea. Sólo ganó 2 carreras sin salir desde primera línea (en ambas salió 3º). Ha logrado 18 poles sin victoria (46'15%), siendo el 4º piloto en la historia (igualado con Jim Clark) en lograr desaprovechar más poles, tras Piquet (3º con 19), Michael Schumacher (2º, con 28) y Ayrton Senna (1º, con 36).

Alonso: 32 victorias - 22 poles - 37 primeras líneas - 90 podios.
Vettel: 29 victorias - 39 poles - 53 primeras líneas - 51 podios.

Ratio:

Alonso: 32 victorias / 22 poles = 1,46
Vettel: 29 victorias / 39 poles = 0'74

Y con todo esto, pongamos a los 4 juntos ordenados para terminar:

Prost: 51 victorias / 33 poles = 1,545
Alonso: 32 victorias / 22 poles = 1,46
Vettel: 29 victorias / 39 poles = 0'74
Senna: 41 victorias / 65 poles = 0,631


Por lo que nos dicen los números, el estilo de Alonso y Prost es semejante y ambos se asemejan en los números  (porcentajes de poles, nº de podios, ratio de carrera/clasificación... etc) y podemos ver que son pilotos más fuertes en la carrera.

Análogamente, tenemos lo mismo con Vettel y Senna, con unos números similares en especial a lo que a clasificación se refiere (porcentaje de poles, porcentaje de primeras líneas, victorias desde primera línea, porcentaje de victorias totales sobre primera línea, ratio de carrera/clasificación... etc), y podemos ver que son pilotos más fuertes en clasficación.

Y ahora mi reflexión, a todos los que han leído esto. ¿Por qué el estilo de Senna era admirado hasta el extremo y el de Vettel repudiado y ninguneado? ¿Por qué se admira a Senna y a Alonso si tienen estilos diferentes, pero luego, tanto Vettel (con el mismo estilo que Senna) como Prost (con el mismo estilo que Alonso) son los malos?

Desconozco la respuesta. Que cada uno se conteste a sí mismo y encuentre sus razones.

Que conste que ambos estilos son geniales y en ambos son los mejores de su momento, tanto en los 80' como actualmente. Son estilos igualmente válidos e igualmente campeones. Disfrutemos pues de ellos, cada uno con sus gustos sin menospreciar a ninguno. Disfrutemos de una reedición (salvando las distancias SIEMPRE) de la rivalidad de los mejores estilos que ha dado la Fórmula 1 en 64 años de historia.

Noisegun

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